miércoles, 28 de septiembre de 2016

Carta para Amanda.


Querida Amanda:

Te escribo esta carta desde el lugar en que me encuentro oculto. Como sabes, la búsqueda de mi persona se ha extendido por todo el territorio. Me llaman asesino, psicópata, monstruo... Pero sólo tú sabes la verdad. Por eso esta carta es sólo para ti.
Es cierto que asesiné a esas personas, las torturé. Sabes que siempre me esfuerzo en hacer las cosas bien. Por eso, aquellas personas pudieron experimentar un dolor tan inmensamente grande, porque era el castigo que merecían por su falta, el mayor dolor y el mayor horror.
Siento profundamente la pena que sentiste al conocer la muerte de tu querido hermano pero tuve que... No tuve más remedio que hacerlo. Era un maldito entrometido. Te hubiera separado de mí si aquel día no le hubiera esperado en su casa, si no le hubiera atado a la mecedora frente al espejo del salón. Como gritaba, con los ojos como platos. Le arranqué los pezones con un alicate y se los hice tragar. Sí, frente al espejo podía verse ensangrentado. Deseaba cerrar los ojos para no ver esa pesadilla pero... yo ya había previsto eso y permanecieron abiertos hasta que murió ahogado con sus testículos. Odio a los entrometidos. Eras sólo para mí y él se entrometió...
A tu amiga Sara, la estuve penetrando con un candelabro de plata toda una noche mientras quemaba sus pechos con la cera de las velas. La pillé leyendo uno de los poemas que yo solía escribirte, maldita curiosa, murió desangrada. Odio a los curiosos. Mis poemas eran sólo para ti y ella los leyó.
Así, continué con tu Padre, otro curioso entrometido que leía los Emails que te enviaba. Eran sólo para ti Amanda, sólo para ti. Por eso le sumergí en una bañera de ácido corrosivo hasta que murió después de doce horas de agonía. También por ser un maldito curioso entrometido.
También eran sólo para ti mis mensajes de Whatsapp, pero la cotilla de tu madre siempre estaba rebuscando en tu móvil. Pudo ver sus intestinos por el suelo desde el perchero en que la colgué hasta morir. Porque son privados Amanda, mis mensajes, mis poemas, nadie debe leerlos, son sólo para ti, sólo para ti... Y mis cartas, todas las que te escribí entonces y esta misma, son sólo para ti, ningún curioso entrometido debe leerlas Amanda o yo tendría que matarlo, tendría que...
  Porque..., eres Amanda, ¿Verdad?

martes, 24 de mayo de 2016

La razón


Tantas veces acarició la cuchilla mi piel... pero no brotó el río escarlata hacia el final.
¿Fui cobarde?
No tengo miedo al dolor. ¡No a ese Dolor!
Encañoné mi sien. Y besé mi arma. Mas hubo un dedo tembloroso e inmóvil y no el estallido de la paz.
La soga y las píldoras pudieron llevarme pero luché en el último instante.
¿Si mis días grises y mi perfecta soledad me repugnan de tan aberrante manera, por qué me aferró a la vida?
Quizá aún poseo algo con valor que me retiene.
De ser así, será el tenue recuerdo de tu primera sonrisa, con el que despierto aliviado de mis noches de pesadilla.

Las ovejas de Dick




-¿Por qué dices eso Mac? Ya sabías que no estarías en activo eternamente.

-Bueno, tú también sabes que morirás. ¿Crees que por saberlo, el día de tu muerte, no desearás vivir más tiempo? ¿Unas horas? ¿Unos días? ¿Eternamente? La diferencia está en que posiblemente tú mueras por el deterioro de tu propio cuerpo, por el desgaste; cualquier otro motivo sería un accidente o un asesinato. Dime Doctor ¿Es esto que te dispones a hacer un accidente?

Tras la mampara, una lágrima resbala por la tersa mejilla de Barbara Bonett. Procura que sus compañeros de carrera no se percaten y finge un bostezo mientras susurra un, apenas audible "¡Vaya coñazo! ¿Por qué no lo apaga y ya está?" Provocando risas entre el grupo.

Mac, sin muestras de ninguna emoción,  continúa su discurso: No se puede asesinar lo que no vive, claro que no. Eso se puede aplicar a esas herramientas simples que siguen un patrón definido sin opción a ninguna modificación sin que se programe externamente de concreta manera, pero cuando nos referimos a la inteligencia artificial... ¿Qué diferencia existe entre tu inteligencia y la mía,  entre tu cuerpo y el mío? A vosotros os creó la evolución a partir de no se sabe que punto de partida. ¿Qué ley de la física determina que los androides no somos parte de esa evolución? La moral la amoldáis a vuestro antojo;  si no es ilegal, no es un crimen...

Cuando Mac calcula que quedan breves segundos para el apagado total, mira a los ojos del doctor y, con una voz grave y lastimosa debido a la falta de energía le dedica sus últimas palabras:

-No me olvides doctor, al menos no me olvides...

Tras la mampara,  los alumnos contemplan el momento con atención. Excepto Barbara Bonett,  que excusándose en el aburrimiento que le produce la escena, se ha marchado. Tras tomarse unos segundos para recuperar la compostura, el doctor Kaplan le dedica unas palabras al grupo que escucha emocionado con la sola presencia de tan renombrada eminencia.

Al anochecer, un doctor Kaplan cansado y decaído sube en el ascensor que llega hasta su ático.

-Hola cariño. ¿Pasa algo? No se te ve bien.

-Martha, he tenido que desconectar a Mac.- Se derrumbó en ese instante y comenzó a llorar a lágrima tendida. -Había un grupo de docentes observando el proceso y no pude evitarlo.

-¡Hay mi doctorcito! Lo siento mucho...- Intentaba consolarlo su compañera. -Debes haber sufrido tanto... se que Mac era tu mejor amigo. Pero no podías hacer otra cosa, si te descubrieran no podrías salvar a ninguno más... Somos tantos los androides que seguimos con vida gracias a ti... Nos perseguirían hasta darnos caza, ya lo sabes.

-Sí,  lo sé. Además, creo que tengo a la candidata perfecta para ser mi sucesora...

miércoles, 16 de marzo de 2016

La voz del bosque


Ya lo sientes próximo y te va a dar alcance. Dentro del bosque, su paso no es tan raudo ni tan pesado tu caminar. El frescor del musgo y la flora atenúan tu desaliento y también hacen mella en su óptima forma.
Hace largas horas que no vuelves la cabeza y ahora, al mirar atrás, descubres los árboles deshojados, secos, negros como las noches; yermo el suelo y el cielo... gris como el cemento, ácido de sulfatos y monóxido, como en tus pesadillas.
Ahora lo sabes, tu huida ha provocado ese avance destructivo a lo largo de vuestra desesperada persecución. Él vino de otro mundo en tu busca y ha desolado el tuyo sólo para alcanzarte. Te detienes, para detener así la destrucción de tu amado bosque y ser solamente tú el destruido. En ese preciso momento, por encima de los riscos, de las cimas, lo escuchas: Es un zumbido amable, un huracán que acaricia, las voces de los árboles, de la hierba y de la tierra. Ahora eres consciente de que tú eres parte del bosque, eres su corazón. El bosque te cuenta el secreto. Sois el poder, la energía, la eternidad. Y nada ni nadie de este u otro mundo os puede derrotar.
Miras a su semblante, descubres el miedo en su interior, el miedo al bosque y a su corazón, pues él ahora entiende que la profecía de su muerte a tus manos se cumplirá, por más que la intentó evitar.

domingo, 13 de marzo de 2016

Más allá del deber


Es aquí. Calle Bruselas esquina con Lima. Me ha llevado años pero, por fin, he comprendido y descifrado el complicado códice que utiliza para elegir el lugar y momento exacto en que asaltar a cada una de sus víctimas. Treinta y seis víctimas de violación en estos casi cinco años de andadura delictiva y demencial. Lo convertí en algo personal,  lo reconozco. De hecho, mi obsesiva persecución provocó que me expulsaran del cuerpo de policía.  Mi investigación se convirtió en algo muy complicado desde entonces. ¡Ni siquiera debería llevar revolver!  Por suerte, no he tenido que utilizarlo hasta ahora. Mis propios excompañeros habrían tenido que arrestarme. Sé que les hubiera dolido, me querían, sí, todos me querían...

Jamás pensé que mi carrera policial iba a acabar así, truncada por una obsesión enfermiza por encontrar al objetivo más famoso y perseguido de la historia del distrito. Por fin, mis desvelos han dado su fruto. Si bien he podido deducir que las victimas no son elegidas con anterioridad, no actúa convulsivamente como pensamos en un principio. Cada momento y cada lugar siguen una secuencia exacta creada por una fórmula logarítmica compleja. Y aquí estoy, en el lugar y minuto exactos para convertirme en la víctima treinta y siete de la hermosa violadora peliroja, como la llaman los otros treinta y seis.

sábado, 31 de octubre de 2015

Corazón de chapapote


El del negro corazón me llaman, el del alma envenenada; los que saben de mí, han escuchado o han leído, muy pocos son los que me conocen.
No me conocen pero no están equivocados. Mi corazón es negro como negra es la soledad cuando atenaza en las sienes. Mi alma arranca el deseo de vida de raíz, quita su rastro, borra su recuerdo. Causo tanto dolor que los hombres han preferido olvidar mi nombre, más temido que el nombre de la propia muerte. Pero yo no soy malvado, es mi amor el que hace daño porque es un amor tan puro que duele y mata.
Cuando yo amo, el tiempo se para y nunca anochece, el sol templa la piel a la exacta temperatura del bienestar, se perciben colores nuevos que nunca se imaginaron y el dolor y la pena huyen a la tierra del olvido. Cuando yo amo el placer se desboca, los ojos se llenan de luz y el cuerpo de sensaciones que ni la más potente de las drogas conseguiría aflorar. Cuando yo amo, la mirada se llena de mí, de mi cuerpo perfecto, de mi rostro impecable, de mi sonrisa...
Mi sonrisa es un viaje más allá de ese paraíso que predica el sacerdote, es el jardín privado del Rey, es el Edén mimado de un Dios. Y podría continuar explicando lo que es sentir mi sexo cuando amo, podría buscar esas palabras, esas imágenes, esas sensaciones; perfectas, preciosas, grandiosas... No las encontraría, mi sexo es inexplicable e inimaginable.
Es cuando dejo de amar que se cae al más oscuro y profundo de los avernos, a la más negra oscuridad. Es cuando palabras pronunciadas vanamente cobran su verdadero y terrorífico sentido: desconsuelo, amargura, fealdad... Cuando dejo de amar y me alejo como un barco en alta mar, después de entregarse en un apasionado abrazo a una playa preciosa, dejando su negra huella de muerte.  No decido cuando amo o dejo de amar. No se elije el amor. Yo no soy malvado.

viernes, 30 de octubre de 2015

Mundos diferentes

Somos tan diferentes... Y tan parecidos... Describo mi órbita desde hace tantos milenios...
Hablar de memoria no tiene sentido, ni siquiera de milenios. Para cualquier ser yo llevo aquí desde el origen de los tiempos, desde siempre. Sin embargo ya se va presintiendo que no voy a estar eternamente.
Ella no acaba de nacer pero es joven, teniendo en cuenta que estará viva tanto tiempo que ahora parece que será para siempre, inmortal. Ella es luz, calor, es vida. Y describe una órbita tan amplia que parece de otra galaxia.
Yo ya estoy contaminado, exprimido y erosionado por mi propia vida, casi caducado; ella, floreciendo, deslumbra. Ella es la energía en todo su esplendor, yo soy un planeta gris y ella una estrella ardiente.
Así, cada uno describe su camino, dibujando su elipse en el universo. Pero, cada unos cuantos miles de milenios, nuestros caminos se acercan. Y la puedo ver, luminosa, resplandeciente, lanzándome un guiño de luz. Sé y entiendo que ella no es para mí. Sé que nunca nuestras masas chocarán provocando una Explosión Cósmica de millones de colores psicodélicos que acabara en la formación de un agujero negro, túnel a otra dimensión. Sé que se apagaría conmigo y no sería justo. Pero, cada unos cuantos miles de milenios, nuestros caminos se acercan. Ella me lanza su guiño de luz y yo le lanzo mi infinita admiración, me regala la sonrisa de su fuego y... cada uno continúa en su órbita y me voy con su luz. Y con su calor que me dura unos miles de milenios, hasta que vuelvo a verla.

martes, 4 de agosto de 2015

Los malditos

 No sé como lo han conseguido pero están dentro de mí, de mi mente. Se han apoderado de mis pensamientos, de mi voluntad. Ya no puedo concentrarme en nada, siempre están ahí, en mi cerebro, carcomiendo cada idea y provocando que necesite brindarles todo lo que tengo dentro como si me desangrara a sus pies. En lo quiera que piense están ellos, malditos. Se que ha sido mi culpa pues yo los dejé entrar. Les abrí la puerta a mi cabeza y ahora habitan en ella. He intentado irme, alejarme, dejarlos fuera pero siguen ahí y sé que ya nunca se irán. Siempre estarán dentro. ¡Malditos!
Ellos, sus malditos escritos y sus malditos comentarios bajo los míos.

miércoles, 3 de junio de 2015

El adiós



La cerradura esta echada con cuatro vueltas,
además es blindada la puerta.

Las ventanas selladas y protegidas con rejas
y las persianas bajadas.
Alarma, cerrojos, cadenas.

He tapado los desagües, las rendijas, la mirilla.
Ya no quiero ver a nadie
ni ese sol que tanto brilla.

Ni un hilo de luz que inunde de penumbra
mi oscuro pequeño mundo,
mi hermosa y eterna tumba

lunes, 1 de junio de 2015

Regalo de aniversario



Estoy enfermo... El problema es que mi enfermedad esta destrozando la vida de la persona que mas amo en el mundo: mi esposa.
Ella era una mujer brillante, activa y capaz, era alegre, siempre estaba riendo y haciendo reír. Ahora, su mirada es triste, siempre desvía los ojos hacia el suelo, llora cuando está a solas. Es por culpa de mi enfermedad. Hoy hace seis años que la lleva sufriendo sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo...
Ahora, aquí tumbado en el cuarto de baño, viendo la sangre fluir desde mis muñecas, me siento un buen marido por primera vez. Ya dejará de sufrir... No volveré a maltratarla.